Sobre mí

Mi Trayectoria

Unas palabras sobre mi formación,

La Práctica Clínica

Mi especialización en TCA se construyó en la práctica clínica, en las salas de internación del Hospital Gutiérrez. Allí, adolescentes con anorexia grave convivían con cuadros de alto riesgo, incluidos intentos de suicidio. En ese contexto apareció una constante: detrás de cada caso había una familia que no lograba comprender lo que estaba ocurriendo. Y esa dificultad formaba parte del problema. Durante años me formé en hospitales públicos de Buenos Aires —Ameghino, Alvear, Gutiérrez, Santojanni—. La práctica sostenida y la supervisión clínica con referentes me dieron un marco para leer más allá del síntoma.

Al abrir mi consultorio, el mismo patrón se repitió. Los padres querían ayudar, pero no contaban con herramientas claras. En ese intento, muchas veces interferían en el proceso de sus hijos. Faltaba una pieza clave: un espacio de trabajo con la familia que acompañe sin invadir el tratamiento del adolescente. Ese lugar casi no tenía desarrollo en la práctica clínica. A partir de esa necesidad, diseñé un programa de acompañamiento para padres de adolescentes con TCA. Una intervención pensada para completar el tratamiento y abordar el punto ciego que se repetía en cada caso. Mi deseo más profundo es proteger la infancia y la adolescencia. La dirección es intervenir a tiempo, en las familias y en las escuelas. Todo vínculo deja marca. Que habilite su potencial.

En este escenario, los hijos no solo crecen: también expresan. Muchas veces, ponen en escena aquello que los adultos aún no pudieron mirar de sí mismos. Por eso, acompañar a un hijo no es solo intervenir sobre su conducta o su malestar. Implica, necesariamente, un trabajo sobre la propia historia, los propios recursos y los propios límites. Cuando ese trabajo no se realiza, los patrones tienden a repetirse. Cuando se aborda de manera adecuada, el vínculo puede empezar a ordenarse. Hay un lugar para mirar todo esto con más claridad: un espacio donde no solo vemos lo que le pasa a tu hijo, sino también lo que ese vínculo moviliza en vos. Porque es ahí donde empiezan a aparecer cambios reales. Si estás atravesando una situación similar, podemos trabajar tu caso de manera personalizada.

” La práctica sostenida y la supervisión clínica con referentes me dieron un marco para leer más allá del síntoma. “